EL ENCANTADOR
El encantador usa su sexualidad de forma diferente, elimina el sexo de la ecuación. El encanto deja de existir si no hay tensión sexual, por lo cual lo insinúa más no lo actúa. Este seductor apela a el ego de la víctima, la hace el centro de atención.
Algunos seductores son Pamela Churchill y Benjamin Disraeli.

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